a Sandra Te llamo por teléfono te pregunto cómo te fue en las vacaciones. Te llamo para decirte: "Houston, me copia?"...

Gravedad

a Sandra

Te llamo por teléfono
te pregunto cómo te fue en las vacaciones.

Te llamo para decirte:
"Houston, me copia?"



Me contás
que corriste por la costanera
mirando de a ratos el mar
que fuiste a dos fiestas aburridas
que viste una película en el cine del shopping.



Te pregunto:
"Houston, me copia?"



Me hablás
de la falta de oxígeno
del cordón de asteroides de chatarra
sofisticada y tecnológica
que rodea a nuestro planeta.



Y mientras te escucho
puedo vernos
suspendidos en el infinito
en nuestros blancos trajes espaciales.



Nos veo a ambos
con un fondo de millones de estrellas
intentando reparar
la nave espacial que nos llevó hasta allí
hasta el punto exacto en el que orbitamos.



Si bien es doloroso saber imposible
el retorno de ambos a la tierra
podemos detenernos y mirar
desde afuera
desde lejos
esa esfera que fue nuestro hogar
durante todos estos años.



"Qué es lo que más te gustó de estar acá conmigo?" te pregunto.
"El silencio" decís "vos me enseñaste a disfrutar del silencio"



Y cuando estoy por responderte
que tus ojos son la superficie
en la que he visto más galaxias reflejarse
la voz metálica de Houston resuena en mi escafandra:
"Recuerden que tienen un problema"



Entonces bajo la vista
y veo que el problema es esta cuerda
que aún nos mantiene unidos
de traje espacial a traje espacial
y que se resiste a ser cortada
más allá de cometas
más allá del agua congelada en los polos de la luna.



Te digo:
"Houston, me copia?"



Y mirando a miles de kilómetros de distancia
el ganges
la muralla china
el río de la plata
me decido y llevo mi mano al gancho
que une la cuerda a mi cuerpo
y lo abro

... tus pupilas se dilatan ...



Porque quién quiere ser el primer astronauta
en perderse para siempre
solo
en el infinito del cosmos?

quién quiere quedarse
aunque sea
por unos minutos de años luz
sin interlocutor estelar?



Intento calmarte y explicarte el plan
que nos permitirá
un aterrizaje feliz y definitivo.



Pero se produce un silencio de radio
y pasados unos segundos
escucho tu voz en el teléfono
diciéndome
que estás resolviendo un problema laboral
que no podés seguir hablando
que más tarde me llamás
más a la noche
y cortás.



Me decís:
"Houston, cambio y fuera"



Y así quedo
de este lado de la línea telefónica
todavía enganchado
por esta cuerda plateada y resistente
a la que el reflejo de la aurora boreal
vuelve engañosamente tornasolada.


La película “Gravedad”:

narra la historia de la Dra. Ryah Stone, una brillante ingeniera médica, que emprende su primera misión espacial junto al veterano astronauta Matt Kowalsky, quien comanda su último vuelo antes de retirarse.

Durante un rutinario paseo espacial ocurre un grave accidente: el transbordador en el que viajan se destruye, dejando a Stone y Kowalsky completamente solos, atados el uno al otro en la inmensidad del espacio.

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Es extraño pensar que cada uno de los que vuelven del frente de batalla sea una de las formas que tiene tu regreso. Cada uno ofrendánd...

El soldado más valiente es siempre el soldado desconocido

Es extraño pensar
que cada uno de los que vuelven
del frente de batalla
sea una de las formas
que tiene tu regreso.

Cada uno ofrendándome,
en este caluroso verano interminable,
algo de ti.

Está el que trae una moneda,
moneda que guarda
dentro de una biblia sin tapas.
Otro que viene con tus pequeñas manos
(manos que nunca me gustaron
pero que no dejan de acariciarme).
Incluso hay uno
que me entrega tu voz
envuelta en una vieja carta
que habla del hogar perdido.

Cada uno de estos derrotados
me dice que esperarte
no es en vano.

Y así continúo
de pie en la puerta
mirando
el camino rojo polvoriento
por el que sólo baja
un río de hombres
barbudos y andrajosos.

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"Jamás en la vida habría otra tarde tan larga como aquélla."  Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell   a Vivien ...

La escena no se sostiene


"Jamás en la vida habría otra tarde tan larga como aquélla." 

Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell 



a Vivien

La escena no se sostiene.

Estoy frágil y expuesta
en manos de un director
que no sabe cómo hablarme

el reflector no ilumina el sitio exacto
y el apuntador no susurra
las líneas adecuadas
para que nuestros diálogos tengan algún sentido

hace tiempo que mi entrada
no es la correcta
todo llega con retraso
                   antes de tiempo

pero esto nunca fue tan evidente
como hasta hoy
cuando debiendo entrar en la escena del parto de Melanie
me hallé vestida de tafetán verde
en el porche blanco
de la hermosa plantación sureña que siempre fue mi casa
y en lugar de encontrar a la prima Melie
en la sofocante cama a punto de parir
me encontré con los gemelos Tarleton
cargados de mentiras
como sólo pueden estarlo
unos ojos claros.

Confundida
abrí la boca
para decir mis líneas
buscando alguna frase
que me sirviera para salir del paso
pero las palabras sonaban extrañas de tan jóvenes
y chocaban con el deseo de los gemelos
que en el esplendor de su belleza
sólo se escuchaban a si mismos

mortificada
busqué la ayuda de mi pequeña esclava negra
con la esperanza de que su fuerte hedor
sirviera para conjurar el hechizo
que me mantenía paralizada
pero a mi alrededor sólo encontré a los perros y a los caballos
de Brent y de Stuart
que hedían también
aunque no de la forma en que lo hace mi negra Prissy
casi sin proponérselo
y hasta con cierta gracia.

Ante la confusión
perdida en el momento
cerré los ojos

y pensé en el amor
que todo lo promete
y que nada cumple
en el amor que cumple con cada uno de nuestros sueños
pero que sin embargo siempre se guarda algo
una  palabra             o un gesto
por mas que el guionista escriba una y mil veces
todos nuestros diálogos
en un esfuerzo por sostener nuestro papel
un par de escenas más
en una película sin presupuesto

porque en definitiva hay ciertos nombres
que sólo tienen verdadero significado
en lo más profundo de nuestros sueños
cuando dormidos sentimos
el viento prometido
el que va a llevárselo todo
y a la larga nos consolará.

Y con la brisa en mi rostro
ya sintiendo en ese instante
que todo estaba clarísimo
la voz impaciente del director comenzó a gritar
¡Corten! ¡Corten! ¡Corten!

Y me fui del estudio
sola
rodeada de todos mis asistentes
en el cochecito que me llevó a mi camerino
y angustiada
les pedí a Mary y a Patty
que por favor retocasen el maquillaje
mientras fumándo un cigarrillo
esperaba la voz
llamándo
nuevamente al plató.

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“-¿Es preciso que… que atravesemos el fuego?- balbuceó Scarlett. -Si nos damos prisa, no- repuso Rhett.” Lo que el viento se llevó, M...

Con un resplandor más intenso que la luz del día


“-¿Es preciso que… que atravesemos el fuego?- balbuceó Scarlett.
-Si nos damos prisa, no- repuso Rhett.”

Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell




Yo tengo que conseguir un caballo
no importa de qué tipo
ni su estado
y con él ir a buscarte
rescatarte
de la llegada del ejército yanqui.
Vos estarás aturdida asustada
y yo seré todo arrojo seguridad feroz coraje
nada me detendrá
y haré frente a todos los peligros
especialmente al mayor de todos ellos
tus deseos
tus caprichos.

Me contarás tu plan delirante para la huida
una ruta imposible y directa al fracaso
yo me opondré un poco al comienzo
pero luego cederé
siempre cedo
con vos no puedo hacer otra cosa
te diré que sí
que juntes todo
que te prepares para emprender el viaje
y saldré a la puerta
me subiré al pescante del carro
a esperarte junto al caballo viejo.

Saldrás de tu casa
más bella que nunca
tus ojos verdes
tu piel blanca de magnolia
tu boca roja como la tierra de Tara
y lámpara en mano
intentarás cerrar la puerta
y yo me reiré
me reiré de vos y tus gestos vanos
de nuestra inocencia
de los esfuerzos
por protegernos
de la invasión inevitable.

Ya con el carro en marcha
mirarás la calle detrás nuestro
mirarás la casa que estamos abandonando
la lámpara que quedará apoyada
en el pilarcito de entrada
y su tenue luz hará que te preguntes
por nosotros

pensarás en el círculo luminoso
casi perfecto que proyecta la lámpara
y en cómo ese resplandor nos rodea
alejando a la noche calurosa y a sus peligros
pero atrayendo a los insectos
que al comienzo son una molestia menor
y pasado un tiempo
se transforman en una plaga insoportable
y aunque la luz de la lámpara sigue siendo pura
queremos apagarla      que ya no nos descubra.

Los sacudones del camino
te sacarán de esos pensamientos
y llegará la parte más peligrosa
lo más difícil de nuestro viaje.
 
Te diré:
“Scarlett, debemos atravesar el fuego,
si queremos continuar
debemos arriesgarnos”.

Y vos me mirarás con esa inocencia
ese aleteo de pestañas,
que compré una y otra vez
a lo largo de todos estos años,
me mirarás y dirás:
“Tengo miedo, Rhett”

“No temas Scarlett, con estos fuertes brazos
en torno tuyo
no puede ocurrirte mal alguno

… porque si al meternos en las llamas ardemos
si el rojo el naranja el amarillo un poco de azul quizá
comienzan a tocarnos a consumirnos a cambiarnos
todo habrá sido por algo
las discusiones
las palabras pronunciadas miles de veces
ese gesto de pararte sobre mis pies cada vez que estamos abrazados
como si fueras una niña que precisa seguir otros pasos
tu voz que aún escucho
tu imagen que me visita en sueños
todo será purificado por las llamas
las llamas nos reducirán
al estado que anhelamos
a ser más simples
a ser vos y yo      a ser uno”

“¿Pero si ocurre lo contrario, Rhett?

¿Si al salir de este callejón ardiente
resulta que vos estás más terco que nunca
y yo y mis dudas te llevamos al paroxismo del hartazgo
y ya no soportás mi desorden
las inconstancias
la pose infantil que comienza a ser un poco patética?
¿Y si las llamas deciden dejar de lado el lugar común
de la purificación
y nos ensucian?
Cada uno de nuestros recuerdos chamuscados
manchados con hollín
negros en los bordes
despidiendo ese olor agrio dulce
de las cosas muertas quemándose.
¿Qué pasa Rhett si al salir de este fuego
vos no sos el mismo
y en un rapto de locura
decidís abandonar el viaje
dejarme en el camino
librada a mi propia suerte
con el argumento de que soy
la persona más egoísta del mundo
que no necesito a nadie que me proteja
que ¡ay del yanqui que se tope conmigo!?”

“Si eso pasa, amada Scarlett
habrá llegado el momento en esta película
en que aparezca un increíble atardecer technicolor
como esos atardeceres que nunca tendremos
y que buscaremos toda una vida

si eso pasa, Scarlett
con certero movimiento
tomándote del fino talle
te bajaré del carro
el polvo y los pedruscos llenarán tus zapatillas
lastimando tus pies
la oscuridad nos envolverá
y yo te tomaré entre mis brazos y te diré

te amo

te diré que el amor es como este cielo que se nos da y nos ampara
cielo falso de colores
maravilloso

te besaré
y mis labios morderán
recorrerán tu cuello
bajarán a tu escote
y vos corresponderás a mis besos
mi bigote acariciando tu piel blanca
mi boca teniendo el permiso
que nunca otra tuvo
ni tendrá

hasta que el guión te marque
el cambio repentino de humor
y te separes de mí
y me insultes
y la cachetada ponga justo final a la escena.
Yo
hombre al fin
me reiré y te diré alguna frase irónica
agarraré mis cosas
me pondré el sombrero
y sin mirar atrás
me iré por el camino polvoriento
que primero subirá en una pequeña lomita de tergopol
y luego bajará hacia el rojo 
de nuestro ocaso.

Y vos
me maldecirás
aborrecerás mi nombre
el haberme conocido
y apoyando tu frente
en el sudoroso viejo caballo
llorarás por todo lo injusto
que tiene la vida

y nos marca el destino”

“Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell:
La novela gira en torno a la historia de una joven aristócrata sureña, Scarlett O'Hara, en la época de la Guerra de Secesión.
Scarlett está enamorada de Ashley Wilkes pero éste se casa con otra mujer.
Al mismo tiempo, Rhett Butler, un aventurero cínico y desvergonzado se enamora de ella.
La trama se desarrolla en medio de la lucha de Rhett por conquistarla y el empeño de Scarlett por negar su creciente atracción por él, obstinándose en seguir enamorada de Ashley.

Paralelamente Scarlett, su familia y el resto de los personajes de la novela deben hacer frente a las terribles consecuencias de la Guerra de Secesión y su etapa posterior.

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“-Pero ¿por qué tiene que haber guerras Rhett? ¡Habría sido mejor que los yanquis hubieran pagado por los negros…, o que nosotros se los hu...


“-Pero ¿por qué tiene que haber guerras Rhett? ¡Habría sido mejor que los yanquis hubieran pagado por los negros…, o que nosotros se los hubiéramos regalado, antes que consentir esto!

-No se trata de los negros, Scarlett. Eso no es más que un pretexto. Las guerras se hacen siempre porque hay hombres que aman la guerra. Las mujeres no, pero los hombres… sí, y ese amor es más fuerte que el amor a las mujeres.”


Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell

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" - Nadie tiene el talle tan fino como mi angelito- dijo Mamita, satisfecha- Cada vez que aprieto el de la señorita Suellen más de los...


" - Nadie tiene el talle tan fino como mi angelito- dijo Mamita, satisfecha- Cada vez que aprieto el de la señorita Suellen más de los cincuenta centímetros se desmaya.

-¡Uff…!- hizo Scarlett, respirando con dificultad- yo no me he desmayado en mi vida.

-¡Bah! No es nada malo desmayarse de vez en cuando- prosiguió Mamita. "


Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell.

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mamá peinándose con los dedos a la orilla del río me gustaba ver su reflejo en el agua nos despertábamos antes de la salida del sol...

Mamita


mamá
peinándose con los dedos a la orilla del río
me gustaba ver su reflejo en el agua
nos despertábamos antes de la salida del sol
cuando una fina capa de polvo cubría la aldea
raíces y frutos comíamos
en cuencos de barro

mamá
caminando
y el deseo de los hombres siguiéndola
como el león sigue a la gacela herida
yo imitaba su sensual anadeo
pero todo lo que conseguía
era la burla de los otros

mamá
hablándole a las plantas
conversando con las hormigas
tenía siempre la palabra justa
que lo verde precisaba

algo de mamá tengo yo
en esta vida de esclava
cuando toco los hilos que atan sus sueños
mis palabras rodean a las damas sureñas
las arrullo con canciones
las humedezco con mi gran boca roja
y en mis manos florecen
como nunca lo hicieron

como nunca lo volverán a hacer




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